
Hay decisiones que se atascan. Das vueltas, haces listas de pros y contras, preguntas a todo el mundo, y cuanto más piensas, menos claro lo ves.
Si te ha pasado, no es falta de inteligencia. Es lo que ocurre cuando la mente trabaja demasiado y el cuerpo ya no puede más.
Cuando pensar más no ayuda
Decidir desde el cansancio o desde el miedo suele convertir cualquier opción en una amenaza. La cabeza se llena de “y si…” y se queda sin espacio para escuchar nada más, incluida esa parte de ti que quizá ya sabe hacia dónde quiere ir.
Lo que el Reiki puede hacer — y lo que no
El Reiki no decide por ti ni te da una respuesta correcta. Lo que sí puede hacer es acompañarte a bajar el ritmo interno, para que la decisión llegue desde un lugar algo más sereno. Muchas personas me cuentan que, tras una sesión, no tienen la solución, pero sí menos ruido para buscarla.
Un pequeño gesto para esta semana
Antes de seguir dándole vueltas, prueba esto: siéntate unos minutos, pon una mano sobre el pecho y otra sobre el vientre, respira despacio y pregúntate qué necesitas ahora mismo, no qué deberías elegir. A veces la pregunta cambia el punto de partida.
Si sientes que necesitas parar antes de decidir, en la página de Sesiones puedes ver cómo reservar un espacio solo para ti.
¿Te gustaría que habláramos antes de reservar? Escríbeme por WhatsApp y resolvemos juntos cualquier duda que tengas. 🌿



