
Es la pregunta que casi todo el mundo se hace, aunque pocas veces se atreve a decirla en voz alta antes de la primera sesión: “¿y si no creo en esto lo suficiente?”
La buena noticia
El Reiki no exige fe. No es un acto religioso, ni una promesa que dependa de tu convicción. Puedes llegar con escepticismo, con curiosidad neutral, o incluso con cierta desconfianza, y aun así permitirte la experiencia.
Lo único que realmente ayuda es la disposición a estar presente durante ese tiempo. No a creer, sino a permitirte descansar, sentir, o simplemente estar quieta o quieto un rato.
Lo que suelo ver
Muchas personas que llegan escépticas terminan sorprendidas, no porque cambien de creencias, sino porque notan algo tangible: menos tensión, más calma, un sueño distinto esa noche. Otras no notan nada especial la primera vez, y eso también está bien. El Reiki no te pide que dejes de dudar. Solo te pide un espacio de tiempo para ti.
Si el escepticismo es lo único que te está frenando, en la página de Sesiones puedes empezar por la Sesión de Bienvenida, pensada para probar sin compromiso.
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