🔱 La historia de Prometeo y las alforjas 🔱
(Cuento con moraleja para pensar…)
Hace mucho, mucho tiempo, cuando los dioses aún caminaban entre los hombres, Prometeo, el titán conocido por su amor a la humanidad, decidió moldear a los primeros seres humanos con sus propias manos.
Les dio forma, aliento… y también les entregó un regalo curioso: dos alforjas, una para colgar al frente y otra a la espalda.
🧺 En la alforja delantera, debían guardar los propios defectos.
🧺 En la alforja trasera, Prometeo pidió que colocaran los defectos de los demás.
Pero los humanos, en su naturaleza imperfecta, hicieron trampa.
Colocaron la alforja de los defectos ajenos bien visible, colgando delante del pecho, mientras que escondieron la de sus propios errores a la espalda, fuera de su vista.
Así, podían ver fácilmente las faltas de los demás, señalarlas, juzgarlas…
Pero sus propios errores quedaban ocultos, olvidados, ignorados.
Y así seguimos… hasta hoy.
💭 Moraleja:
«Los hombres tendemos a ver antes los defectos ajenos que los propios.»
Y quizás, si girásemos esa alforja que llevamos a la espalda y la miráramos con humildad, el mundo sería un lugar más comprensivo, más empático y más humano.
🌿 Reflexiona:
¿Cuándo fue la última vez que miraste dentro de tu propia alforja?


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