
Antes de probar algo nuevo, es normal querer saber qué esperar. Con el Reiki, la respuesta honesta es: depende de cada persona, y también depende del día.
Las sensaciones más habituales
Algunas personas sienten calor en las manos, o en las zonas donde trabajo. Otras notan una especie de hormigueo suave, como pequeñas corrientes recorriendo el cuerpo. Hay quien siente pesadez, como si el cuerpo se hundiera un poco más en la camilla.
También es muy común no sentir nada especialmente llamativo, y aun así notar, al terminar, que algo se ha aflojado por dentro. Una tensión que ya no está. Una claridad mental que no tenías al llegar.
Cuando aparecen emociones
Es habitual que surjan emociones durante la sesión: ganas de llorar sin motivo aparente, oleadas de tristeza o de paz. Nada de esto es un error. El cuerpo suelta lo que necesita soltar, a su manera y a su tiempo. Y si simplemente te quedas dormida o dormido, tampoco pasa nada — no hay una experiencia más válida que otra.
Si quieres vivirlo en primera persona, en la página de Sesiones tienes toda la información para reservar, incluida la Sesión de Bienvenida para un primer contacto sin compromiso.
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