
Si llegaste hasta aquí pensando “esto no es para mí, no creo en estas cosas”, este artículo es, precisamente, para ti.
El escepticismo no es un obstáculo
De hecho, muchas personas que hoy reciben Reiki con regularidad llegaron exactamente así: con dudas, con desconfianza, incluso con cierta incomodidad ante la idea. No hace falta creer en la energía, en lo espiritual, ni en ningún concepto abstracto. Basta con estar dispuesto a probar un espacio de calma y presencia, y observar, sin exigencias, qué pasa.
Sin presión por sentir algo
Si al final de la sesión no sientes nada especialmente notable, no hay ningún problema. No tienes que fingir una experiencia que no tuviste, ni convencerte de nada. Y si notas algo que no esperabas —más calma, menos tensión, un sueño distinto esa noche—, tampoco tienes que explicarlo del todo. Puedes simplemente dejarlo ser.
No te pido que creas en nada. Solo te invito a probar — en la página de Sesiones tienes la Sesión de Bienvenida, pensada justo para eso.
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