
Es habitual confundir estos dos conceptos, sobre todo si acabas de descubrir el mundo del Reiki. Vamos a diferenciarlos con claridad.
Recibir: la sesión
Una sesión de Reiki es un encuentro en el que yo canalizo la energía hacia ti, sin que tengas que hacer nada activo. Es un espacio de recepción. No es necesario iniciarte para beneficiarte del Reiki: puedes recibir sesiones toda la vida sin formarte nunca, y aun así experimentar sus beneficios.
Aprender: la iniciación
Una iniciación, en cambio, es un proceso formativo mediante el cual aprendes a canalizar Reiki, tanto para ti como, eventualmente, para otras personas. Se organiza en niveles (primer grado, segundo grado, maestría), cada uno con sus propios contenidos y sintonizaciones energéticas. Tiene sentido cuando sientes el deseo de profundizar, de tener una herramienta propia de autocuidado diario, o de acompañar a otros en el futuro. No es un paso obligatorio, sino una elección personal.
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