
No hace falta una hora completa, ni un espacio perfecto, ni condiciones ideales. Un ritual diario de Reiki puede ser mucho más sencillo de lo que imaginas.
Si ya estás iniciado
Unos minutos de auto-Reiki al día —manos sobre el pecho, sobre el vientre, sobre la cabeza— pueden convertirse en un ancla diaria de calma, sin necesidad de una sesión completa.
Si todavía no lo estás
También puedes crear un ritual sencillo: unos minutos de respiración consciente con las manos sobre el corazón, repitiendo una frase que te acompañe esa semana, como las que encontrarás en mi libro “21 Semanas de Autocuidado con Reiki”. Lo importante no es la duración ni la perfección del ritual, sino la constancia amable: volver a él cuando lo necesites, sin exigirte hacerlo todos los días sin fallar.
Si quieres una guía paso a paso para construir este tipo de rituales, en la página de Sesiones también puedes preguntarme por el libro “21 Semanas de Autocuidado con Reiki”, con 21 prácticas completas y sus meditaciones.
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