
Mudarte de ciudad, cambiar de trabajo, cerrar una etapa, empezar otra. Incluso los cambios que has elegido tú remueven algo por dentro.
Y casi nadie te cuenta que puedes estar contenta o contento con una decisión y, aun así, sentirte agotado por ella.
El cansancio invisible del cambio
Cada cambio, por pequeño que parezca, exige al cuerpo y a la mente reorganizarse: nuevas rutinas, nuevos espacios, nuevas caras, preguntas que todavía no tienen respuesta. Ese esfuerzo no se ve, pero se nota: en el sueño, en la paciencia, en la sensación de ir siempre un paso por detrás.
Qué puede aportar una sesión
El Reiki no te va a decir qué camino tomar ni va a allanarlo por arte de magia. Lo que ofrece es una pausa: un rato en el que no tienes que decidir, planificar ni resolver nada. Muchas personas me cuentan que, después de ese rato, ven su situación con algo más de aire alrededor, como si el ruido hubiera bajado un poco.
Permitirte no tenerlo claro
Estar en medio de una transición no es estar perdido. Es estar en tránsito. Y a veces lo más cuidadoso que puedes hacer es darte permiso para no tenerlo todo claro todavía.
Si estás atravesando un cambio y necesitas un espacio donde simplemente sostenerte, en la página de Sesiones tienes toda la información, incluida la Sesión de Bienvenida.
¿Quieres contarme qué está cambiando en tu vida? Escríbeme por WhatsApp, sin compromiso — a veces ponerlo en palabras ya ordena algo. 🌿



