
No siempre es posible salir a caminar, meditar veinte minutos o desconectar del todo en mitad de una jornada laboral. Pero sí es posible robarle al día pequeños momentos de presencia.
Un recurso de bolsillo
En su forma más sencilla, el Reiki puede convertirse en un recurso de bolsillo: unas respiraciones conscientes con las manos sobre el pecho antes de una reunión difícil, un momento breve de conexión contigo entre tarea y tarea. No se trata de sustituir pausas reales ni de normalizar jornadas sin descanso, sino de tener, además, pequeñas herramientas para sostenerte mejor mientras ese descanso llega.
Un pequeño hábito diario
Algunas personas encuentran útil colocar las manos sobre el plexo solar unos minutos cuando la tensión sube, o hacer una versión breve de auto-Reiki durante el almuerzo. No reemplaza una sesión completa, pero puede ayudarte a atravesar los días más intensos con algo más de presencia.
Si tu trabajo no te deja mucho espacio para el autocuidado, en la página de Sesiones puedes reservar un rato completo solo para ti.
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