
No hace falta ser terapeuta para acompañar con presencia a quienes quieres. Algunos gestos sencillos de Reiki pueden practicarse en casa, entre familia, como una forma más de cuidado mutuo.
Gestos pequeños, no sesiones
Practicar Reiki en familia no significa que todos deban iniciarse o formarse. Basta con un gesto simple: unas manos suaves sobre el hombro de un hijo con fiebre, un momento de silencio compartido con las manos en el pecho antes de dormir. Estos rituales no sustituyen ni pretenden imitar una sesión profesional. Son, simplemente, una forma más de decir “estoy aquí contigo” sin necesidad de palabras.
Lo que enseña a los más pequeños
Introducir estos gestos en la vida familiar también enseña algo valioso a los más pequeños: que el cuerpo se puede cuidar con ternura, y que pedir un momento de calma no es un lujo, sino una necesidad legítima.
Si algún miembro de tu familia quiere profundizar más, en la página de Sesiones puede reservar con un practicante formado, o escribirme si quiere iniciarse.
¿Te gustaría que habláramos antes de reservar? Escríbeme por WhatsApp y resolvemos juntos cualquier duda que tengas. 🌿



